martes, 3 de noviembre de 2009

Modernologías

Son varios ya los lectores y no tan lectores que me han pedido mi opinión sobre la nueva exposición del MACBA Modernologías: Artistas contemporáneos investigan la modernidad y el modernismo. A todos ellos, siento el retraso! Pero finalmente, aquí la tenéis.


El MACBA nos propone con esta exposición una reflexión sobre la modernidad, que ellos plantean como un movimiento de carácter principalmente sociopolítico que exigió a los artistas no sólo que «describieran la vida moderna de una forma adecuada, [...] con el objetivo de reflejar el utópico potencial de la modernidad, pero también las vertientes destructiva y regresiva de la revolución y la agitación».


Aclaremos que la modernidad de la que nos hablan es aquella que se inicia a finales del siglo XIX y que termina con la llegada de la posmodernidad, a lo largo del último tercio del siglo XX -modernidad en el sentido más amplio del término y en la que se incluye el modernismo al que se refieren en el título de la exposición.


La exposición nos plantea que, pasadas algunas décadas, otros se han comprometido de nuevo con un pensamiento reaccionario a nivel social y político, de modo que «una joven generación de artistas [plasma], cada vez más, en sus obras el legado y las promesas de la modernidad y el modernismo, incluso el fracaso de la utopía, [buscando] posibles formas de autorrealización». A partir de esto, el propósito del MACBA es hablar de la investigación artística y discutir, en base a obras concretas que tratan las temáticas centrales de la modernidad, los límites de ésta y del modernismo, revelando nuevas interpretaciones nacidas en el momento presente y la perspectiva de los artistas sobre antiguas problemáticas (la producción del espacio, la creación de lenguajes universales y las políticas de display) –siempre de manera paradójica, puesto que hoy conocemos el fracaso de éstas.


En sus propias palabras, no promueven un «nuevo formalismo» ni una «vuelta a la abstracción» ni la «revelación de modernismos desconocidos», por lo que debemos entender la exposición como un paseo por distintos ámbitos de reinterpretación de la modernidad.


Hasta aquí lo que el MACBA nos dice, desde hace unos días, sobre la exposición. Aclaro en especial este punto porque, en el momento de la inauguración, ni la reseña en la web ni la nota de prensa eran tan explícitas ni explicativas, de modo que, por mucho que el espectador intentara preparase, llegaba a la exposición bastante a ciegas. Con todo, parece que el inconveniente está resuelto ya.


Creo que el mayor problema de Modernologías reside en que, más allá de la cantidad de información que uno haya podido obtener antes de llegar a las puertas del museo, una vez allí no hay un hilo que lo guíe a través de la exposición. La gran dispersión por salas y plantas distintas no ayuda, sin duda, a ubicarse, y se echan de menos los clásicos paneles que dan información de cada uno de los distintos ámbitos expositivos (por sugerir la solución más sencilla).


Pese a que se han organizado una serie de conferencias y mesas redondas en las que, aparentemente, se ha discutido el tópico a tratar, por lo que yo he podido ver, el público asistente era, en su mayoría, personal del MACBA.


Esto me hace preguntarme a quién va dirigida realmente esta exposición: si bien es cierto que el arte contemporáneo no es de fácil acceso, me gusta pensar que el principal cometido de un museo de arte contemporáneo es precisamente hacerlo comprensible a todo tipo de público. Desafortunadamente la impresión que me da es que el MACBA, más que ampliar el círculo, cada vez lo limita más.


Germano Celant nos contaba ayer, precisamente en una conferencia en el MACBA, que esto es terrorismo cultural. Y pese al nombre tan exagerado que eligió, su idea de que el curador no debe dirigirse solo a los que saben sino a todos, incluidos aquellos que no saben nada, tomó un significado mucho más fuerte entre esas paredes.


En fin, espero haber echado una mano a quienes no sabían qué esperar cuando esperaban en la puerta del MACBA y allanado un poco el camino para los que todavía no hayáis ido a ver Modernologías. Como siempre, sabéis que mis valoraciones sobre la escala M de exposiciones son totalmente subjetivas y deliberadas, así que no os sorprendáis si esta vez no encontráis una gran nota. Con todo, espero que los que la hayáis visto/vayáis a ver os dejéis caer por aquí para dejar constancia de vuestras opiniones!



Nota en el escala M de exposiciones: 5 sobre 10.


UPDATE:

Para los que me preguntabais sobre las recomendaciones una vez dentro de la exposición, ahí va mi lista de must-see's:

- Martha Rosler, How do we know what home looks like

- John Knight, Mirror

- Louise Lawler, Well Being


Recomiendo, en todo caso, una visita al blog Centre for the Aesthetic Revolution, donde encontraréis una buena colección de imágenes de la exposición.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Arte Accesible

El lunes por la tarde tuve el placer de asistir a las jornadas Art Accessible organizadas por Obra Social de Caixa Catalunya y Articket en La Pedrera. Una pena no haber podido ir también por la mañana porque según leo fue muy interesante...




Con la intención de «reflexionar, poner en común experiencias y conocer las necesidades de un sector de público hasta hace bien poco olvidado», se dieron cita en La Pedrera varios peces gordos del ámbito museístico: mientras que la aparición estelar de la mañana fue la de Francesca Rosenberg, directora del MoMa Access Programs Education Department, por la tarde el plato fuerte estuvo a cargo de Matthieu Decraene, responsable del desarrollo del programa de accesibilidad del Louvre.




La de Decraene fue una intervención verdaderamente interesante (cuanto menos para mi, que hasta ese momento no sabía nada del tema). Comentaba que en el año 2005 el Gobierno francés tramitó una ley que establecía como fecha límite el año 2015 para que todo museo y centro artístico o cultural en Francia fuera TOTALMENTE accesible, que significa para todo el público discapacitado: motriz, sensorial y mentalmente. El Louvre, si bien ya contaba con cierta oferta en este campo, empieza entonces una carrera para adaptarse a las nuevas exigencias. Me pareció especialmente curioso que el punto de partida fueran los accesos físicos al centro (aunque los autobuses que llegan al Louvre estuvieran adaptados para sillas de ruedas, las aceras que rodean el museo, por ejemplo, no lo estaban) y a partir de ahí todo fue tirar del hilo para deshacer la madeja, idea que no deja de ser sobrecogedora cuando pensamos en un museo dividido en 7 plantas, varios edificios e incontables niveles.

Matthieu contaba que una de las premisas del Louvre es que no todas las visitas guiadas favorecen a todos los públicos. Así, su equipo ha diseñado diferentes ofertas no solo para cada uno de los tipos de público (sordos, ciegos, etc.) sino también para diferentes subgrupos que pueda haber dentro de éstos. Por ejemplo, no todos los que sufren una discapacidad auditiva se comunican por lenguaje de signos, sino que algunos se comunican oralmente, con la lectura de labios; el Louvre cuenta, pues, con visitas organizadas en ambos lenguajes.

Con todo, lo que más me entusiasmó fue la oferta del museo para los ciegos, quizá porque, en mi cabeza, era el problema más difícil de resolver. Así, el Louvre cuenta, desde hace más de 10 años, con lo que han llamado galerías táctiles, pequeñas salas donde se organizan exposiciones temporales donde el arte se entiende a través del tacto. Nos contaba Decraene que una de las últimas exposiciones organizadas estuvo dedicada a explorar el movimiento en la escultura: varias maquetas de diferentes obras de la historia del arte buscan que el "espectador" pueda reconocer no sólo las formas sino también los materiales (GRAN diferencia entre el tacto del bronce, el del mármol y el de la piedra), y entender verdaderamente qué es y qué ha sido el movimiento en distintas épocas de la historia. Otro de los cursos que han organizado ha sido el de la historia de los bodegones, donde distintos dibujos en relieve dan a conocer a los invidentes la distribución de los objetos, su significado, etc. Dado que en estos momentos yo solo podía pensar "quiero ir, quiero ir, quiero ir", no es de extrañar que casi me desmayara cuando nos contó que, de hecho, se organizan actividades para grupos mixtos, donde se consiguen interesantes intercambios de experiencias y opiniones.




La idea está tan bien pensada que incluso podemos descargar en la página web varios documentos para organizar nuestra visita al Louvre: desde mapas interactivos hasta recorridos especializados, pasando por todo tipo de recomendaciones, etc. Eso sin contar con que, una vez allí hay sillas de ruedas, audioguías adaptadas, planos en 3 dimensiones y mucho más a disposición del visitante. El único inconveniente? Que me temo que estos servicios solo se ofrecen en francés.

Pese a todo creo que, efectivamente, lo que el museo busca no es ser accesible cuando, de manera puntual, uno de sus visitantes sea un discapacitado. El verdadero objetivo (y, por qué no, el verdadero reto) es ser 100% accesibles, todas las horas del día, todos los días del año.

lunes, 12 de octubre de 2009

Souvenirs con efecto

El otro día me fui a estrenar (un poco tarde) la sede del DHUB de calle Montcada: El Efecto Souvenir prometía y cierto es, como veréis, que no defraudó.


La exposición parte del origen histórico del souvenir para proponer una reflexión sobre su evolución, su significado y su uso, en la mayoría de casos metafórico: «tiene sus raíces en los primeros viajeros por motivos religiosos o de conquista. […] En los siglos XVII y XVIII ya surge la necesidad de “poseer” objetos del lugar visitado, como prueba de que el visitante ha estado allí, de que se ha vivido una experiencia», nos explican.


Así, el recinto se divide en distintas secciones que abordan perspectivas diferentes. La primera y más floja es La vuelta al mundo a través de los museos, que recopila souvenirs de museos de diseño de todo el mundo. La segunda, titulada Descubriendo el mecanismo del souvenir, propone los elementos del fetiche y la nostalgia como claves para comprender el éxito que siempre ha tenido el souvenir. No os perdáis el vídeo que proyectan entre esta sección y la siguiente: El pasado es un país extranjero de Andrés Hispano reflexiona sobre la noción de nostalgia en el cine:



La muestra sigue con una Pequeña historia del souvenir, que además clasifica los distintos tipos de consumidor de souvenir, desde el fanático coleccionista hasta el mangui, y con El efecto souvenir, en la que nos invitan a reflexionar sobre lo que ellos han llamado souvenización, aquellos acontecimientos, personajes y demás que han pasado a ser considerados un souvenir -véase la caída del muro de Berlín o la propia Lady Di. Finalmente, Más allá del kitsch es un festival del souvenir inteligente e irónico, que demuestra cómo siempre se puede dar una vuelta de tuerca más a la cuestión.


Pero vamos ahora a lo que nos incumbe, que es el montaje de la exposición, desde el principio. Lo primero que se encuentra uno nada más entrar es a un par de chicas muy amables que le ofrecen un ordenador portátil. Y repito por si acaso: UN ORDENADOR PORTÁTIL.



La idea es la siguiente: los objetos expuestos no cuentan más que con un cartelito en el que se indica el nombre y la procedencia del mismo, tarea ya de por si complicada en una exposición de estas características. Así, cada visitante tiene un pequeño ordenador (a los informáticos que me leen: contadme de dónde ha salido semejante invento!) en el que se da más información sobre lo que se está viendo. Tan bien pensado que viene por orden. E incluso mejor, porque todo sigue una numeración, de manera que si no te interesa mucho el ítem 35 puedes pasarte directamente al que te de la gana solo pulsando un botón. La aplicación incluye también un plano de la sala, introducciones a los temas que se tratan en los distintos ámbitos expositivos e incluso ampliaciones a la información de cada artículo por si acaso te ha gustado mucho mucho el gato de la fortuna chino y quieres saber más sobre él.


Una vez equipado tecnológicamente entra uno en las salas, muy amplias y con una iluminación tenue que invita a tirarse un buen rato ahí cotilleando las mil cositas que nos enseñan. Destacables son los paneles en los que nos dan la información introductoria de cada sala, que no solamente están en 3 idiomas (yuhuuu) sino que además están en 3 dimensiones y dan un toque muy cool.


Una idea que me gusta cada día más: separar las salas por cortinas de tiras decoradas, en este caso con más imágenes superpuestas en distintas profundidades y colores.


Las vitrinas en las que se exponen los objetos son, en si mismas, dignas de admirar.


Pero quizá la idea que más me ha gustado ha sido la de colocar la información sobre los objetos (como he dicho antes, nombre y procedencia) en unos pequeños tubitos de plástico que cuelgan del techo, que puedes toquetear a placer.


Finalmente, en la sala Más allá del kitsch, encontramos que los propios objetos han sido emplazados en tubitos de metacrilato y colgados del techo por todas partes. Cierto que es un poco locura entrar allí y tener que sortear los obstáculos, sobre todo en una exposición tan larga: en mi opinión la sala se aprovecha poco porque uno está cansado y, al llegar allí, el bombardeo de información es tal que cuesta bastante de digerir.


Que me ilustren los ilustrados, pero creo que tratándose de un centro dedicado al diseño no se podía esperar menos: la disposición es totalmente rompedora, moderna, arriesgada, divertida, absolutamente no monótona y original. Con todo yo me pregunto: qué es lo que falta para que estas ideas den el salto a los museos/centros más tradicionales? Por qué razón para ver un Velázquez tiene uno que enfrentarse al típico letrero blanco sobre pared blanca con letras en negro fuente Times New Roman?


Con sus más y con sus menos, y quizá con sus limitaciones, esta exposición es altamente recomendable. Todo un ejemplo de cómo no debería uno centrarse en lo que nos venden como cultura sino ampliar los horizontes, no solo del término, sino del propio acto de VER una exposición. Anda, iros todos al DHUB y luego me contáis.



Puntuación en la escala M de exposiciones: 9

viernes, 9 de octubre de 2009

XVIII Salón de Arte y Antigüedades de Drassanes

Desde este sábado y hasta el día 25 de octubre podremos visitar la decimoctava edición del Salón de Arte y Antigüedades de Drassanes, que contará con obras de Warhol y Basquiat entre otros e incluso con diseños del fabuloso Pierre Cardin [introduzca aquí el acento francés].

Tonto el que no vaya.

Por el momento no hay mucho más que contar, como siempre se me acumula el trabajo y tengo veinticinco entradas casi listas para publicar pero no publicadas. La vida post-universitaria es MUY difícil.

Buen fin de semana a tod@s!

domingo, 20 de septiembre de 2009

Momentos Artísticos 2

Guggenheim Bilbao, un sueño hecho realidad.
Sobran las palabras.
























Todas las fotos por Mr. Webb

viernes, 4 de septiembre de 2009

TARDORART

Cuatro asociaciones de galeristas de Cataluña han unido sus fuerzas para crear TARDORART, una iniciativa que pretende que nos dejemos de tanto museo y vayamos más a las galerías de arte.


Yo no pienso perderme ni Els dissabtes d'art ni Eros+Ismes -que por cierto, se inaugura hoy en el Port de Tarragona.

Me retiro durante unas semanas del blog por motivos estrictamente vacacionales. Espero veros a la vuelta igual de majos a tod@s y con más ganas de comentar!

martes, 1 de septiembre de 2009

Coloquios?

El fin de semana pasado hice los deberes y empecé a tachar nombres de la lista (ehem... alguien más lo ha hecho?): me fui chino-chano, sorteando guiris uno tras otro, al edificio de la Fundación Sunyol en Paseo de Gracia. El objetivo era ver la exposición Col·loquis, que había clasificado a priori como interesante. Respecto a las preguntas retóricas que formulaba la semana pasada… Bien, ya tenemos una respuesta: la exposición de la Sunyol es una patata.


Básicamente, entrar y ver un Calder al lado de un Miró es todo uno. Y lo siento, pero la única palabra que me viene a la mente en ese momento es FACILÓN.


No es extraño, pues, que al investigar un poco sólo encontremos imágenes de las sillas Tàpies/Xifra y las piernas Rom/Giacometti: ambos diálogos están muy logrados. Aunque estén solos en ello.


Es una verdadera lástima puesto que la Fundación cuenta con obras maravillosas y especialmente interesantes, pero la mayoría de ellas, una vez juntas, pierden su fuerza comunicativa y se vuelven demasiado complejas e inaccesibles para el espectador.


Más que limitarse a los fondos de la propia colección creo que, siendo una idea tan fabulosa, habría valido la pena invertir un poco más y traer a la Fundación alguna obra prestada que verdaderamente encajara en la exposición. De este modo la exposición resulta decepcionante no solo para los que esperábamos un discurso nuevo sobre recursos ya conocidos sino que, aún peor, para el visitante que no entiende de arte [moderno] es una completa pérdida de tiempo. No deberían ser estos diálogos una manera de acercar las obras al público?


En mi opinión el quid de la cuestión no reside en el número de visitantes que se reciban al año. En mi opinión no se trata de salir en los periódicos porque las colas dan la vuelta a la manzana. En mi opinión se trata de exponer en calidad, de darle algo a quien viene –y más cuando viene a cambio de dinero. Seré idealista, pero en mi opinión debería haber un espacio (que ya no mundo) mejor.


Puntuación en la escala M de exposiciones: 5

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